¿Por qué el ahorro promedio en Puerto Rico es tan bajo?

El ahorro es una de las herramientas más poderosas para lograr estabilidad económica, sin embargo, en Puerto Rico sigue siendo una meta difícil para la mayoría de los hogares. Con una tasa de ahorro familiar históricamente baja y una población enfrentando altos costos de vida e ingresos limitados, el país se enfrenta a un desafío estructural que amenaza su bienestar financiero colectivo.
Este artículo analiza las causas detrás del bajo nivel de ahorro promedio en Puerto Rico, el rol de la educación financiera en este problema y las posibles soluciones para promover una cultura de ahorro sostenible y productiva.
El panorama actual del ahorro en Puerto Rico
De acuerdo con el Financial Industry Regulatory Authority (FINRA), apenas el 41 % de los adultos en Puerto Rico reporta tener ahorros para emergencias, una cifra considerablemente menor al promedio estadounidense, que alcanza el 53 %.
Además, apenas un 35 % de los adultos cuenta con una cuenta de retiro activa, ya sea mediante su empleo o de forma independiente.
Según el medio Sin Comillas, la tasa de ahorro de las familias puertorriqueñas volvió a ser negativa en 2022 (–0.7 %), lo que significa que el consumo superó los ingresos. Es decir, muchos hogares gastan más de lo que ganan, financiando su consumo mediante crédito o disminución de activos.
Por su parte, NotiCel reportó que solo el 43 % de las familias puertorriqueñas mantienen algún tipo de ahorro, mientras que el resto vive mes a mes sin un fondo de emergencia ni reserva económica.
Estas cifras reflejan un patrón constante: el bajo nivel de ahorro no es un fenómeno coyuntural, sino una consecuencia directa de factores estructurales y culturales profundamente arraigados.
Factores estructurales que limitan el ahorro
- Ingresos bajos y precariedad laboral: El ingreso promedio anual de los hogares puertorriqueños ronda los US $22,000, según la Consumer Financial Protection Bureau (CFPB). Esto es menos de la mitad del promedio de ingresos de los hogares estadounidenses. Cuando gran parte del ingreso se destina a gastos básicos vivienda, alimentos, transporte y salud, el margen para ahorrar se reduce casi por completo.
- Alto costo de vida: El costo de vida en la isla se ha incrementado de forma significativa. La Cámara de Comercio de Puerto Rico estimó en 2025 que el gasto mensual promedio de una familia alcanza los US $3,013, cifra que absorbe prácticamente todos los ingresos de un hogar promedio. La inflación en alimentos, electricidad y vivienda ha superado el crecimiento de los salarios, provocando una pérdida sostenida de poder adquisitivo.
- Cultura de consumo y endeudamiento: El consumo, muchas veces incentivado por crédito fácil o tarjetas, se ha convertido en una característica estructural de la economía puertorriqueña. En varios años recientes, la tasa de ahorro ha sido negativa precisamente porque las familias consumen por encima de su ingreso. Este patrón se agrava con préstamos personales, financiamientos a plazos y poca planificación financiera.
- Bajos rendimientos del ahorro: Las tasas de interés ofrecidas por los bancos y cooperativas en cuentas de ahorro tradicionales son extremadamente bajas. Por ejemplo, algunas cooperativas locales ofrecen apenas 0.10 % APY en cuentas de ahorro regulares.
Esto desmotiva a muchos ciudadanos a mantener dinero en el sistema financiero, promoviendo el ahorro informal o el gasto inmediato. - Desigualdad económica y falta de respaldo patrimonial: Las familias con recursos heredados o con acceso a activos financieros tienen más probabilidades de ahorrar. En contraste, la mayoría de los hogares en Puerto Rico vive en condiciones donde el ingreso apenas cubre las necesidades básicas, sin capacidad para generar excedentes ni acumular patrimonio.
El papel de la educación financiera
- Falta de conocimientos básicos: La carencia de educación financiera es uno de los factores más determinantes. Según el Manual de Educación Financiera Estudiantil publicado por la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, gran parte de los jóvenes y adultos desconocen conceptos esenciales como presupuesto, interés compuesto, o diversificación de activos. Esto repercute directamente en la falta de planificación a largo plazo, en la tendencia a endeudarse sin estrategia y en la incapacidad para generar ahorros estables.
Déficit cultural y hábitos de ahorro débiles
Más allá del conocimiento, existe una carencia cultural en torno al hábito del ahorro. Las metas financieras son difusas, y pocos ciudadanos establecen fondos separados para emergencias, retiro o metas de mediano plazo.
Desconfianza en las instituciones financieras
En algunos sectores, especialmente rurales o de bajos ingresos, persiste la desconfianza hacia bancos y cooperativas, motivada por malas experiencias, cobros ocultos o falta de transparencia. Esto lleva a muchos a guardar dinero en efectivo, lo que impide su crecimiento o inversión.
Propuestas de solución
A. Políticas públicas y fiscales:
- Incentivos contributivos al ahorro- Ofrecer créditos o deducciones fiscales a individuos que ahorren de manera constante en cuentas de retiro o fondos de emergencia.
- Programas de ahorro igualado (“matched savings”)- Donde el gobierno o instituciones igualen un porcentaje del ahorro ciudadano, especialmente para vivienda o educación.
- Ahorro automático por nómina- Implementar sistemas de deducción voluntaria de nómina que transfieran automáticamente un porcentaje a cuentas de ahorro.
- Refuerzo de la seguridad social y cobertura médica- Reducir los gastos imprevistos mediante políticas públicas puede liberar más ingresos disponibles para el ahorro.
B. Educación financiera accesible:
- Integrar finanzas personales al currículo escolar desde nivel intermedio.
- Programas municipales y comunitarios que brinden asesoría gratuita en presupuesto y ahorro.
- Uso de aplicaciones financieras locales que faciliten metas, recordatorios y automatización del ahorro.
C. Innovación bancaria y tecnológica:
- Cuentas de alto rendimiento y bajo costo ofrecidas por cooperativas locales.
- Sistemas de microahorro que redondeen las compras y depositen la diferencia automáticamente.
- Mayor transparencia sobre comisiones, penalidades y condiciones de productos financieros.
D. Cultura y motivación social:
- Campañas públicas de concienciación con testimonios reales de familias que lograron independencia financiera.
- Retos mensuales de ahorro en redes sociales y escuelas.
- Coaching financiero personalizado accesible mediante cooperativas y municipios.
Conclusión
El bajo nivel de ahorro promedio en Puerto Rico es una consecuencia directa de salarios bajos, alto costo de vida, desequilibrio entre consumo e ingreso, y una falta histórica de educación financiera. Sin embargo, no es un problema sin solución. Con políticas públicas enfocadas, educación desde la niñez y una cultura social que valore el ahorro como motor de independencia económica, Puerto Rico puede avanzar hacia un modelo más estable y resiliente. Ahorrar no es solo una práctica individual, es una estrategia de desarrollo colectivo.
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Referencias
- FINRA Foundation (2024). Panorama de la Capacidad Financiera en Puerto Rico.
- Sin Comillas (2023). La tasa de ahorro de las familias vuelve a ser negativa.
- NotiCel (2013). Solo el 43% de las familias puertorriqueñas tienen ahorros.
- Consumer Financial Protection Bureau (2024). Las dificultades financieras son más duras en Puerto Rico que en el resto del país.
- Cámara de Comercio de Puerto Rico (2025). Estudio sobre gasto mensual promedio de las familias puertorriqueñas.
- Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (2024). Manual de Educación Financiera Estudiantil.
- JetStream Federal Credit Union (2024). Tasas de ahorro.
12 de octubre de 2025